jueves, 26 de julio de 2012

Precipito a la deriva.

El choque de gotas de agua contra el asfalto me susurra tu nombre. Entrelazan sentimientos mientras deslizan sus humedos cuerpos. El chapoteo me hace recordar, inexplicablemente, aquel encuentro. Aquel momento que los dos esperabamos, la union de nuestros labios, de nuestros cuerpos, de nuestras inocentes e inexpertas almas blancas. Una brisa, un subidon de adrenalina. Un rayo, un chasquido del corazon. 
Pura melodia de elementos. Trenzando golpes, latidos, con aromas y besos. Una similitud tan poco idonea como muy bella.
Aquella primera mirada, tension densa. El tiempo pasa, las gotas caen, y se precipitan mis ganas de besarte.
Momentos de inestabilidad organica. Me miras, te miro, se para el tiempo, pero rapidamente reanuda la carrera que pareceno tener fin. La ayuda momentanea y rudimentaria fue la que salvo aquella derivada catastrofe. Finalmente, estamos tu y yo. Desnudos el uno ante el otro. Entrelazando miradas, movimientos, sonrisas y besos. El escandaloso picoteo y chapoteo nos tuvo absortos. El cariño fluia, la pasion se palpaba y y desgraciadamente, la compañia reclamaba. 
Quizas no sea la primera y ultima vez.
Mientras sigue lloviendo, el olor a humedad, el aroma a besos libres, los recuerdos de lo que alguna vez pueda ser llamado romance llegan a mi cabeza, tan torpemente como una bocanada de aire. Tan fragilmente, como el chasquido del cristal.