sábado, 12 de enero de 2013

The End.

Noto como mi corazón empieza a latir más y más fuerte. Empieza una carrera de fondo que quizás ni yo mismo sea capaz de aguantar. Poco a poco, el corazón se me está petrificando, noto como cada vena,  cada poro de la musculatura se me va endureciendo. Un pequeño golpe, y mi corazón empieza a quebrarse, una pequeña fisura, luego otra, y otra, y otra. Mi corazón hecho pedazos.
Finalmente, la superstición era cierta. Un día leí que las premoniciones son rápidas zambullidas que el alma da en esta corriente Universal de vida, donde la historia de todos los hombres está ligada entre sí, y podemos saberlo todo, porque todo está escrito. Curioso, ¿no? Pero también fatal.
Mi corazón cada vez pesa mas, ya no fluye sangre, fluye dolor, desesperación. Primera experiencia amorosa, y aquí me tenéis, llorando en un blog para desahogarme. Nunca he sido un experto en esto de la gramática del amor, pero he de reconocer que siempre se me ha dado mejor la teoría que la práctica.
Y sueltas, recibo, confirmo, reiteras. Estancado en el futuro, dudas del presente. Ni el hoy ni el mañana están escritos, y el pasado, pasado está. Quizás termine esto mucho peor de lo que está acabando ahora... También es una idea que me aterra; si me duele ahora, ¿dentro de unos meses? No seré capaz de soportarlo.
Las cuerdas vocales se enredan, nudo en la garganta. Mi mente me dice que no, pero mi cuerpo me lo está pidiendo, me lo está ordenando. Finalmente, no controlo los sollozos y rompo a llorar. Qué ha pasado. Dónde queda todo lo vivido, todo lo prometido, todo lo planeado.
Siempre se acaba todo con una fugacidad innata, incomparable con la tranquilidad con la que empieza. Sí, nos precipitamos pero, ¿a caso no nos quisimos rápido también?

Recurro a los escritos, imaginando que las musas me ayuden a escribir algo que merezca la pena.
Perdón si alguna vez no fui como creías que soy. Perdón si alguna vez me he comportado diferente a como creías que me iba a comportar. Perdón por amarte, por sentir que siempre ibas a ser mí futuro, mi infinito.
El otro día leí, que el amor no es otra cosa que dar a alguien la capacidad para destruirte, confiando en que no lo hará.

Esto está acabado, las supuestas esperanzas que intento rescatar, se han ahogado. No puedo pensar en un mañana, cuando has cortado el presente. No puedo reaccionar pensando en el pasado, porque sino no llegaré al futuro. Sí, finalmente esto se ha acabado. Pero ¿sabes que? Que te seguiré amando, te amaré hasta que las tempestades cesen, hasta que los volcanes duerman, hasta que los terremotos se inmovilicen. Te amaré hasta que la lluvia no moje, hasta que el fuego no queme, hasta que el viento no vuele.

Una desesperación ígnea me atrapa, me retiene, y me quema cada neurona, cada vena, cada parte de mi. No entiendo absolutamente nada. Ni el por qué, ni el por qué no. Quizás nos precipitamos, sí. Pero es que hace 3 días estábamos compartiendo amor bajo las sábanas. Se me cruzan los cables, se me nubla la vista. Quizás tú puedas esperar 4 días,  yo no.

Ante todo esto, lo mejor será dejarse caer en los métodos más costumbristas. El mal tiempo buena cara, lo que no te mata te hace más fuerte. Y Chaikovsky, mucho Chaikovsky.






miércoles, 9 de enero de 2013

Entonces,,

Cuando estoy contigo cada pulsacion que recorre mi cuerpo electrifica mi corazón hasta tal punto que marca futuras cicatrices.
Cuando estoy contigo, cada caricia tatúa en mi piel sentimientos que su eliminación podria ser dolorosa, incluso mortal.
Cuando estoy contigo, noto que las mariposas muerden mi estómago, mi esófago, y que las vomito en cada beso, cada suspiro.
Cuando estoy contigo solo pienso en besarte, en marcar en tus labios mi recuerdo, mi esencia. Marcar tu esencia en la mia.
Cuando estoy contigo y me miras, mis ojos sienten radiacion, mis vellos se erizan y noto un huracán en todo mi ser.