martes, 23 de diciembre de 2014

Por un momento en la vida pensé que había conseguido ser feliz,
por un instante imaginé cómo sería mi vida, con él.

Y me lo creí.

Me lo creí tanto que susurraba su nombre al sol para que tuviera envidia,
tanto que respiraba sus besos como si de vida se tratase..
Y en verdad así era, respiraba vida con cada beso,
porque nadie me ha hecho correr lo que él me hacía sentir.

Y hablo en pasado, si.. porque aquella felicidad se esfumó.
Dejó la ausencia, y el vacío que ahora el destino ha decidido ocupar
con un ser desgraciado a sus anchas.

Y me lo creí..
 

domingo, 31 de marzo de 2013





Ahogando suspiros grises en un domingo de pocas esperanzas de vida, vierto mi alma en la copa de alcohol mas cercana, para vendérsela al primer alcohólico que aparezca, y pueda sentir lo que algún día ella me hizo llorar.

Y mientras mezclo vanos recuerdos del destello de sus mares, con el brillo de sus labios, mi visión se vuelve de una humedad translúcida tan densa, que me rindo ante el llanto de su ausencia.

Fundiendo mis recuerdos con aromas tempestivos, la ausencia de tus cabellos hacen mella en lo que yo tenía por corazón.

Que cuando corazón y lluvia entrelazan suspiros de los que nadie sabe nada; tu y yo cada vez estamos mas lejos. Sintonizando ausencia con drama, y errores con cama.


sábado, 9 de febrero de 2013

Síndrome de abstinencia.



Abstinencia de ti, de tus labios, de tus besos y tus abrazos. Abstinencia de tu mirada furtiva, de tus caricias. De esa sonrisa pícara que pones cuando me muerdes el labio inferior. De tu voz al susurrarme los "te quiero" más esperados. La delicadeza con la que me besas, con la que recorres con tu lengua mis labios. Esa delicadeza que acaricia mi corazón, todo mi ser, para fiarse de ti.  Me encanta que te acurruques cuando hace frío; y que me ates a tu cuerpo. Incluso cuando me besas la nariz, o me hueles la ropa.
Me vuelve loco que me abraces mientras vemos una película. Que me quites las gafas, y me digas que te haga el amor. Tus besos en el cuello, los abrazos que me quitan la respiración, los besos interminables que me asfixian entre cariño, dulzura, y sobre todo, delicadeza.

Creo que la abstinencia de todo esto, me está matando. Poco a poco me está convirtiendo en una persona cuerda. Y es que prefiero ser loco, y no cuerdo, porque las cuerdas atan. Y mientras me dices que me echas de menos, entre tecla y tecla, una poderosa fuerza me arrastra hacia la oscuridad, alejándome cada vez más y más de mi propio yo, del que te enamoraste. Y que cuando vuelvas, y me veas, espero que no me sueltes, que no separes tus labios de los míos, y sobre todo, que me devuelvas la locura que, en estos días, he estado perdiendo.