martes, 7 de junio de 2011

Mágica me dices. Lo único mágico que hay aquí eres tú. Tu sonrisa, tus dientes, tus labios, tu boca.
La forma en la que me miras, un regalo demasiado para mí. No me lo merezco, no te merezco.
El simple hecho de tener tu presencia, tu mirada, tu olor... ya me hace privilegiado ante el mundo.
El olor de tu cuello, de tu perfume. Me transporto.
Me siento en las nubes: blancas, mullidas, esponjosas. Tumbado y mirando al cielo; azul. Me siento como Peter Pan volando por el País de Nunca Jamás, divisando al Capitán Garfio. Con adrenalina, disfrutando, riendo, volando...
Cada espiración con tu olor es un minuto más de vida, me revitalizas.
Cada espiración me transporta a la cumbre mas alta de la más alta montaña. Respirar aire fresco. Respirar vida.
Me miras. Te miro. Me sonríes. Mi corazón se acelera.

Dicen que lo prohibido atrae más. No es exactamente prohibición, es la imposibilidad. Lo imposible que me resultas. Lo imposible de probar tus labios, de probar uno de tus besos. Fantasía.
Nos miramos, nos sonreímos. Te acercas, me acerco. Siento tu aliento, sientes mis pulsaciones. De repente, sucede. Tus labios se pegan a los míos, tu saliva se junta con la mía. Se para el tiempo. Estamos así horas, días. Pero en realidad son sólo segundos. Repito: fantasía.


You have been
the one for me.

miércoles, 1 de junio de 2011

Me quiere. No me quiere. Me quiere...
El proceso se repite. Las cosas no suceden por casualidad. Pero, en un juego en el que el azar es la regla mas importante, esa afirmacion se cuestiona.
Esperas, mientras arrancas pequeños petalos de una margarita, que quizá no se lo merezca. Quizás esa espera se vea recompensada por esas 2 palabras. O quizás te decepcione con 3.
No se pude jugar con el azar, pero a su vez, el azar juega con la casualidad.
Esperas, impaciente y expectante, con esperanza e ignorancia cual fuente en medio de una plaza. Soltando agua sin sentido, esperando a que los niños pequeños lo miren con incertudumbre, pensando que es real, mientras sus sueños se van rompiendo, al oír las palabras de su madre.


Casualidad. ¿Casualidad? Casualidad, sólo eso. Paridad.
Esperar. Esperar. Todo es cuestión de tiempo. Pero el tiempo es tan relativo...
Quizás eso haga que todo sea así de relativo...


2,3,2,3,2...