La forma en la que me miras, un regalo demasiado para mí. No me lo merezco, no te merezco.
El simple hecho de tener tu presencia, tu mirada, tu olor... ya me hace privilegiado ante el mundo.
El olor de tu cuello, de tu perfume. Me transporto.
Me siento en las nubes: blancas, mullidas, esponjosas. Tumbado y mirando al cielo; azul. Me siento como Peter Pan volando por el País de Nunca Jamás, divisando al Capitán Garfio. Con adrenalina, disfrutando, riendo, volando...
Cada espiración con tu olor es un minuto más de vida, me revitalizas.
Cada espiración me transporta a la cumbre mas alta de la más alta montaña. Respirar aire fresco. Respirar vida.
Me miras. Te miro. Me sonríes. Mi corazón se acelera.
Dicen que lo prohibido atrae más. No es exactamente prohibición, es la imposibilidad. Lo imposible que me resultas. Lo imposible de probar tus labios, de probar uno de tus besos. Fantasía.
Nos miramos, nos sonreímos. Te acercas, me acerco. Siento tu aliento, sientes mis pulsaciones. De repente, sucede. Tus labios se pegan a los míos, tu saliva se junta con la mía. Se para el tiempo. Estamos así horas, días. Pero en realidad son sólo segundos. Repito: fantasía.
You have been
the one for me.
