El proceso se repite. Las cosas no suceden por casualidad. Pero, en un juego en el que el azar es la regla mas importante, esa afirmacion se cuestiona.
Esperas, mientras arrancas pequeños petalos de una margarita, que quizá no se lo merezca. Quizás esa espera se vea recompensada por esas 2 palabras. O quizás te decepcione con 3.
No se pude jugar con el azar, pero a su vez, el azar juega con la casualidad.
Esperas, impaciente y expectante, con esperanza e ignorancia cual fuente en medio de una plaza. Soltando agua sin sentido, esperando a que los niños pequeños lo miren con incertudumbre, pensando que es real, mientras sus sueños se van rompiendo, al oír las palabras de su madre.

Casualidad. ¿Casualidad? Casualidad, sólo eso. Paridad.
Esperar. Esperar. Todo es cuestión de tiempo. Pero el tiempo es tan relativo...
Quizás eso haga que todo sea así de relativo...
2,3,2,3,2...
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