<< Me da igual aquellas mierdas mierdas, los chismes, las palabras... Tantas palabras inventadas únicamente para herir a una persona, son las que no merecen la pena. Cuando algo te sale bien y ves que después de esa pequeña alegría te va a venir una ola de cosas negativas hace que no merezca la pena. Las cosas que puedan pensar son las que han podido escuchar de otras mierdas de por ahí, porque realmente esas mierdas están creadas por gente que verdaderamente da pena. Tantas cosas son las que dicen de una persona que definitivamente la duda es inevitable. Te hacen cuestionar cosas que ni ellos mismos puedan imaginar, una herida tan grande que abren que jamás podrán cerrar es una vida acabada y destrozada. Personas que verdaderamente saber apreciar a una persona no solo por el exterior son las que merecen la pena, las que hacen que merezca la pena. Mierdas que gente sin ningún fundamento en la vida se inventan son las que menos daño hacen, las que mas daño hacen son las que esas personas que se creen esas mierdas hacen. ¿Por qué el concepto de amargar a una persona? ¿Por qué esa actitud? Preguntas sin sentido que vagan en las mentes de muchas personas en las que han abierto una herida tan profunda que se convierte en irreversible. La historia de mucha gente en un camino inacabable de mierdas y desprecios, con único fundamento de poder acabar ese camino de pie. Historias de las cuales se habla cada día y la gente lo ve como algo ajeno a ellos sin percatarse de que esas historias están a la vuelta de la esquina en cuerpos pequeños en los que el miedo, la decepción, y el trastorno se apoderan de vidas indefensas. Historias de las cuales es mejor no hablar, historias provocadas de mentes retorcidas, de las que no piensan en las consecuencias que conllevan esas acciones, consecuencias impensables. Pensamientos indescriptibles y permanentes de esas mentes atacadas, de llegar a pensar que un día más, es un paso hacia el fin de la guerra. Una guerra interior por la que se lucha cada día, y que cada día hay más guerras por las que luchar. Con esas mierdas, son las que hay que acabar... >>
Hace tiempo escribí esto como algo personal. Como algo que me describía, que me desahogó mucho cuando lo escribí. Pero ahora veo la verdadera importancia de esto. Tan importante como jugar con la vida de las personas. Tan importante como jugar con sus sentimientos, con su felicidad. ¿De verdad nos creemos tan poderosos como para manipular la felicidad de alguien semejante a nosotros? ¿Con qué derecho? ¿Con qué derecho un ser tan frágil como es el ser humano, puede hablar sobre alguien, incluso juzgarle, solo por su aspecto o su forma de ser? Una forma de ser en la que no daña a nadie. Una forma de ser que muchos envidiarían. Una forma de ser, la cual resolvería la típica cuestión de la media naranja, ya que te enamorarías.
Y si, efectivamente ahora estoy hablando de alguien en concreto. Alguien que siempre ha estado ahí, hasta cuando no he pedido ayuda. Alguien que todos los días se preocupa por mí. Alguien de quien merece la pena ser amigo, de alguien por quien merece la pena incluso dar la vida. Sí, CJ13.
Me da rabia. Me da impotencia, que gente miserable, hagan que una persona sea infravalorada. Cuando seguramente, la persona que más defectos tenga, sea la propia persona que empieza la guerra, la que tira la primera piedra. Y si, me toca las pelotas que la gente no sepa meter el hocico en otro puto lugar que en uno donde ni Dios ni nadie le ha llamado.
Finalmente, lo único que puedo decir es que por mucho que luchemos por un mundo moralmente perfecto, sin desigualdades y sin gilipollas que estén cagando la marrana constantemente, no conseguiremos nada. Porque siempre, siempre va a haber desigualdades; la clave está en aceptarlas y no por eso, jugar con las personas.
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