viernes, 28 de diciembre de 2012

V/23/Noviembre/2012

Mil pensamientos invaden ahora mi mente. No sé si quererte, no creo que te quiera, ni si quiera te he querido, ni podré quererte. Tengo poca experiencia en el amor. Por tener, no tengo ni experiencia en vivir.
Me extraña gustarte y que me gustes. Te extraña gustarme y gustarte.

Tu mirada es esmeralda, encharcada ciénaga. Tu sonrisa de húmedos labios piden a gritos un silencioso beso.

No me concentro. No puedo pensar en otra cosa que no sea besarte cuando me hablas. Rozar tu aliento, sentirte. Primera cita, segundo intento. Quizás predomine el silencio, que dará paso a la física. Quizás predomine la física acompañada de química charlatana.

La verdad es que no se nada. La expectación forma pare de ti, mientras que mi espíritu aventurero del amor raras veces tiene presencia.
Alomejor no soy capaz de aguantar, de buscar y encontrar, de chocar y levantar. Como os dije antes  no soy veterano en la gramática del amor.
Me sentía bien cuando te reías, cuando me mirabas y te perdías en mi ausencia. Cuando nuestras miradas bailaban un vals al son de las carcajadas. Me gustõ que confiaras, que te pusieras nervios, que vinieras y que pensaras.

Maximizar mis sentimientos en los escritos es sin duda mi delicada profesión. Delicada porque cada vez escribo menos, y quizás cada vez también sienta menos. Coger un boli, un papel, y plasmar mis sentimientos era más fácil antes de caer en el vórtice de insensibilidad y juicios con condena en el que me encuentro.
Quizás seas mi salvación, mi halo de esperanza por el que llevo años esperando. Alguien que ponga en práctica la magia negra que sacará mis sentimientos del olvido y la autoprotección. Alguien por quien merezca la pena pensar.

Pero como gran ignorante de la gramática del amor, no te aseguraré amor eterno, ni siquiera locura transitoria. Quizás te asegure intención, principios activos. Pero como todo ignorante, también tengo la posibilidad de que me enseñes, de que me guíes hacia el paraíso, hacia nuestro paraíso.

Seguramente no consiga ser alguien a quien amar, ni alguien que ama. Respresentas el pie de pagina del capítulo en el que me encuentro, un pie de pagina que me salve de las sombras.

Finalmente, os digo que escribo para desahogarme, para reflexionar entre caligrafías y simbolizaciones del lenguaje. Para transmitirme lo que algún día pensé, lo que algún dia sentí. Y mi sentencia, por lo tanto, es salir de este agujero, de este pozo en el que me encuentro sumergido, y gritar a los cuatro vientos que, cuestionalmente,

te quiero.

jueves, 26 de julio de 2012

Precipito a la deriva.

El choque de gotas de agua contra el asfalto me susurra tu nombre. Entrelazan sentimientos mientras deslizan sus humedos cuerpos. El chapoteo me hace recordar, inexplicablemente, aquel encuentro. Aquel momento que los dos esperabamos, la union de nuestros labios, de nuestros cuerpos, de nuestras inocentes e inexpertas almas blancas. Una brisa, un subidon de adrenalina. Un rayo, un chasquido del corazon. 
Pura melodia de elementos. Trenzando golpes, latidos, con aromas y besos. Una similitud tan poco idonea como muy bella.
Aquella primera mirada, tension densa. El tiempo pasa, las gotas caen, y se precipitan mis ganas de besarte.
Momentos de inestabilidad organica. Me miras, te miro, se para el tiempo, pero rapidamente reanuda la carrera que pareceno tener fin. La ayuda momentanea y rudimentaria fue la que salvo aquella derivada catastrofe. Finalmente, estamos tu y yo. Desnudos el uno ante el otro. Entrelazando miradas, movimientos, sonrisas y besos. El escandaloso picoteo y chapoteo nos tuvo absortos. El cariño fluia, la pasion se palpaba y y desgraciadamente, la compañia reclamaba. 
Quizas no sea la primera y ultima vez.
Mientras sigue lloviendo, el olor a humedad, el aroma a besos libres, los recuerdos de lo que alguna vez pueda ser llamado romance llegan a mi cabeza, tan torpemente como una bocanada de aire. Tan fragilmente, como el chasquido del cristal.



miércoles, 7 de marzo de 2012

Parte I de algo

Tras un día entero, dando tumbos y maldiciendo la cerradura, entro en casa. Dejo caer las llaves, agotado, en la cestita granate del hall. Nunca me ha gustado, pero sólo con ver la cara de felicidad de mi madre al verlo salva a esa cesta de un largo viaje al vertedero.
No hay nadie en casa; Ronald ya no está. Ha sido un día muy largo, no se si merecerá la pena recordarlo.

24 horas antes.

Odio el sonido de mi despertador, sus gritos me ensordecen. Y aún más si me despierta del sueño tan libido que ha interrumpido. Son las siete y cuarto, quizás sean y veinte, no me paro a resolver mi duda.
Entre legañas y deslumbres de los rayos del sol, salgo de mi cuarto. Ronald sigue dormido en el sofá, con esa cara de ángel que tanto me gusta. Hoy es mi primer día de tantos que me quedan por buscar trabajo. No tengo muchas esperanzas, la verdad. Las únicas esperanzas que tengo, es de que no haya mucha gente en la oficina del inem. Como diría mi abuela, estaría todo mi gozo en un pozo.
Ni siquiera el agua caliente, quizás demasiado, que empapa mi cabeza me aclaran las ideas. El champú que me regaló Ronald huele realmente bien, le encanta mi pelo.
Dónde habré puesto mi abrigo. Son las ocho menos cinco, perderé el bus como no encuentre algo que me proteja de este gélido ambiente. Cogeré el que tengo en la silla de mi cuarto.
Tras cubrir a Ronald con la manta, cojo las llaves de mi cesta granate favorita, llenándome de fuerzas para el largo día que me espera. Comeré en un Italiano con Mamá, le encantan sus suculentos menús.

miércoles, 25 de enero de 2012

El primero

Realmente fuiste mi luz. Me descubriste. Me descubrí por ti. Y ahora, después de casi 3 largos años, puede que se reavive algo que siempre ha estado ahí.
Una tensión, de la que ambos sabemos que está ahí. Pero de la cual prefieres huir, escapar, ser como los demás. Mejor dicho "ser", lo que tú entiendas por ser. Porque ser, somos. Y si intentas ser "ser", dejaras de ser lo que somos.

Abstracto, ¿verdad? Dale al coco.

Y empezamos con la misma melodía, el mismo compás. Se repite, me miras, te miro, duelo de miradas. Quizás yo intente atacar primero, ya que nunca darás pasos en falso. Quizás sólo con el primer ataque ya te actives y empieces a contraatacar. Espero que estés bien entrenado. El duelo de espadas comienza,crea,abstracta e imaginativamente.

Quizás para ti no sea más que una experiencia más. En realidad todo lo es, pero aún así, hay diferentes formas de tomarse estas luchas,. estas peleas. Ponte recto, pequeño fighter. Mirada de frente, empuña la espada, lucha.
Duelo de miradas. De poderoso fuego, interno. Me quemas, me reconfortas. Me bipolarizas. (Cómo no,yo siempre tan bipolar,qué pena no serlo,¿no?) Puede que después de ésta lucha de miradas, nos relajemos. Existe. Acércate, mírame más profundo. Siente. Vive. No pienses. Pensar a veces evitan locuras de las que nos arrepintamos. Siempre hay que arrepentirse de algo,¿no? Probemos a ver. Agarra mi mano. Siente el contacto. Siente el calor. Siente esa textura tan propia que tienen las manos de otra persona.

Vuelta a la realidad. Podría ser. No estaría nada mal.Sinceramente, queda mucho para que de ese poderoso, aunque pequeño fuego nazca algo digno de vivir. No con tu convicción de "ser".



pone, fighter.

sábado, 14 de enero de 2012

Bit long time

Empecé el año no con muy buen pié. La droga etílica que venden todos los bares. No me hago a la idea de acabar un 2011. Lo único a destacar, nueva gente, experiencias nuevas, y mis escrituras.
Últimamente mi vida carece de timón, pero con rumbo. Necesito un capitán, un comandante, o simplemente tomar el control.