lunes, 21 de marzo de 2011

Rolling in the deep.


200km/h. Música a tope. Uno solo. Dos. Gafas de sol en las que reflejan los últimos esfuerzos del sol. Atardecer. Nos miramos aún cantando. Sabemos que va a pasar, pero a la vez viajamos sin rumbo; buscando algo. No sabemos el qué, pero juntos.
Terminamos el atardecer en un bar de carretera, iluminada por unos tubos de wolframio; luz fluorescente. Entramos, vidas perdidas, corazones rotos, y una chica joven esperando a terminar su turno para irse con su novio a disfrutar de las estrellas que ahora se empezaban a ver. Nos sentamos en la mesa del fondo. Sofás rojos, mesa cuadrada culminada por un cenicero en el que hay 3 colillas de cigarrillos. Quizás sean de 3 amigos. A juzgar por la fuerza con la que está apagado, sería del típico cascarrabias harto de su mujer.
Pedimos dos hamburguesas. Tiempo mas tarde, se empieza a saborear el olor a la carne hecha, el del queso fundido. Empezamos a comer. Se oye el metal atenuado a veces por la carne recién asada.
-Sólo espero una cosa. - dice. Que sea donde sea a donde vamos, que dure para siempre.
-''Siempre'' es algo relativo, ¿a qué te refieres?
-Sea donde sea a donde vamos y nos quedemos, nos quedaremos por alguna razón, algo que nos guste. Tengo miedo a que ese ''algo'' te guste mas que yo. Hemos empezado esta locura juntos, y no me gustaría que lo acabases tú.
-Lo único que podré terminar será de vivir. Porque el día que te deje, moriré.

Se hace un silencio tupido. Parece como si los momentos vividos horas antes, en los que la impresionante voz de aquella chica llamada Adele jugaba con las notas como un gato con su ovillo de lana, se hubiesen esfumado, perdido.
Acabamos las hamburguesas aún en silencio y empezamos un café, con el fiel acompañante del humo. Aún me mira con preocupación, pero con cariño.

-No quiero que esto se acabe. -me dijo.

Seguimos en aquella cafetería del km 36 de aquella carretera que nos llevaría a aquel lugar en el que nosé si me dejará o seguirá nuestra locura hasta el fin.



Empecé esta locura contigo, y no
me gustaría acabarla a estas alturas.
Quiéreme.


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