martes, 4 de octubre de 2011

Al levantarme, desayunando, en el autobús, en clase, en casa, incluso cuando escribo, pienso en ti. Ignorante, te haces el ignorante. Frustración. Tropiezo cada vez más y más a menudo. No tenerte. No sentirte.

El Yin y el Yang, tan universal, tan cierto. No hay nada bueno sin nada malo. Nada malo sin nada bueno. El Yin, principio femenino, la tierra, la oscuridad, la pasividad y la absorción; el Yang, principio masculino, el cielo, la luz, la actividad y la penetración. (En estos momentos te estas riendo, pongo la mano en el fuego.)


Todo es relativo. Todo depende de otro todo. Necesidad de todo.

Frustración. Coraje. Pena. Tristeza.



Bienvenido a la república
independiente, de mis
pensamientos.

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